José Luis López.- Consumatum est. La Iniciativa Legislativa Popular ha entrado en el Parlamento catalán abriendo las puertas a una posible abolición de la Fiesta Nacional en Cataluña. La votación ha sido ajustada, 67 diputados dieron el consentimiento al debate, 59 fueron contrarios y 5 se taparon en el abstencionismo.
Pero ¿Por qué hemos llegado a esto? Creo que por la dejadez de muchos componentes del elenco taurino, por la hipocresía de algunos políticos que no han sido, ni son, capaces de votar y manifestar lo que realmente piensan, por la cobardía de otros que tapan su odio profundo a todo lo que huela a España (La fiesta de los toros no puede ser mas española) con el pretendido amor animalista y por que no decirlo, por la poca fuerza de una afición que fue señera en otros tiempos, pero que en la actualidad se ha venido abajo como un castellerts mal formado y solo va a los toros cuando torea José Tomas, pero a estos no tengo nada que reprocharles, pues son consecuencia de unas gestiones taurinas en Cataluña, faltas de previsión y de vista en el futuro.
La decadencia de la fiesta en la región catalana no es cosa de ayer o del pasado viernes cuando se voto la ILP. La decadencia viene desde hace muchos años, cuando se comenzaron a otorgar competencias taurinas a las Autonomías, cuando comenzaron a proliferar los Reglamentos Taurinos de forma que hubiera que viajar con un ejemplar de cada uno de ellos debajo del brazo, para ajustarnos a la legalidad de cada región.
En esos mismos años comenzó el acoso a la Fiesta Nacional en Cataluña, prohibiendo la organización de festejos en plazas portátiles, y la construcción de plazas nuevas o cuando se prohibió la entrada a menores de 14 años en los recintos taurinos, todo esto fue mientras gobernaba CiU, que con su tibieza al querer contentar a todos, no hizo sino, que preparar la tierra para que los antiespañoles republicanos de Ezquerra sembraran la semilla del antitaurinismo, primero con la declaración de Barcelona como ciudad antitaurina en 2,004, y mas tarde con la ley que pretendía acabar con la muerte del toro en la plaza. Su sinrazón llego a comparar la Fiesta Nacional con el maltrato a niños, mujeres y ancianos.
Frente a tanto acoso y opresión solo quedo en el panorama taurino catalán la plaza Monumental, para dar cobijo a unos pocos políticos, profesionales y aficionados que junto a otros valientes del mundo de las artes y de las letras, de la música y de los medios de comunicación, entre otros, proclamaban su españolidad y demostraban la cultura que a otros le falta, pues negar los toros en Cataluña es negar una parte importante de su propia historia.
La igualdad de la votación del pasado viernes, nos hace ser optimistas a los que queremos a Nuestra Fiesta y a Nuestra España unida. Tenemos que continuar con nuestros argumentos hasta que consigamos limpiar la Fiesta de las malas yerbas que la maltratan, después será momento para dejar de mirarnos al ombligo y realizar un examen de conciencia para erradicar esa mala hierba de las mismas entrañas de la Tauromaquia pues también en ella esta implantada.
Que Dios reparta suerte.